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Se espera que el miércoles se forme el nuevo Gobierno con un posible escenario de una mayoría parlamentaria de 155 escaños, registrando siete menos que en el mes de enero.

El nuevo Ejecutivo tiene 4 años por delante para implementar las medidas del Memorándum y conseguir que la economía crezca para pagar la deuda. Tsipras tiene poco margen de maniobra pero muchos son los griegos que creen que si algo puede pelear todavía es la reestructuración de la deuda. “Ésa es la única cuestión, si ellos van a hacer algo con la deuda griega. Si Syriza gana con una gran diferencia seria lo mejor para nosotros” decía una griega durante el escrutinio y antes de conocer que Syriza tratará de negociar este asunto con Bruselas entre octubre y noviembre, según anunciaron fuentes de la formación durante la noche electoral.

Más de una treintena de estrictas medidas reflejadas en el Memorándum (MoU) que pasan por fuertes recortes, nuevas subidas de impuestos y privatizaciones. Unos requisitos imprescindibles que desde Bruselas piden se implementen con la mayor celeridad posible para completar la ayuda que ascienden a 86.000 millones de euros en tres años.

¿Por qué de nuevo Tsipras?

El sentir de los griegos es el de una clara resignación y desilusión (reflejado en el 45% de abstención y en que muchos decidieron su voto en el último momento). Pese a ello, los ciudadanos helenos vuelven a elegir a Tsipras dándole una segunda oportunidad por ser el primer ministro que les han consultado cada paso que ha dado a través de las urnas; porque saben que las alternativas son peores y entrañan una política de corrupción que no quieren; porque promete garantizar ayudas a los más débiles y porque abandera la honestidad y la transparencia y se ayuda de un fuerte sentimiento nacionalista que refuerza con la coalición con ANEL.

Lo votan para ganar estabilidad y para recordar que los griegos defienden sus derechos. También con el objetivo de que tarde o temprano suavice alguna de las medidas acordadas, al menos en lo referente a la reestructuración de la deuda.

Algunos datos económicos

Las elecciones han costado 3 millones de euros. Desde que tuvieron lugar las elecciones de enero, en el que Alexis Tsipras salió vencedor la bolsa griega ha caído un 15%, la deuda pública ha caído levemente en 15.567 millones hasta situarse en los 301.527 millones. Una cantidad que asciende al 168,80% del PIB en Grecia y es menor al 177,10% registrado en el cuarto trimestre de 2014.

Por su parte la tasa de paro sigue prácticamente igual en un 25,2% (26% en 2014 y 27,4% en 2013). El salario mínimo continúa en 683,76 euros pese a que Tispras prometió subirlo en su primer mandato.

Otro de los aspectos que más ha perjudicado a la economía griega ha sido la fuga de capitales. Hasta la imposición del corralito a comienzos de verano los ciudadanos han sacado del país más de 40.000 millones de euros.

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