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El mundo entero mira con expectación a los griegos que, en horas, votan en referéndum si aceptan o no las medidas de austeridad que la Troika pide en sus negociaciones.

Esta consulta es una reafirmación que el Gobierno de Alexis Tsipras pide a la población depués de que en enero la mayoría de los ciudadanos lo eligieran para tomar las riendas del país. Un partido que, desde entonces, prometía acabar con el “círculo vicioso de austeridad” por la renegociación de los términos de los préstamos de rescate y reducción de la deuda de la nación.

Teniendo en cuenta que la pregunta de la consulta del 5 de julio es básicamente una réplica del programa electoral de Tsipras, ¿por qué dudan ahora los griegos? ¿Por qué tanta división ante el referéndum?

La explicación se podría encontrar en la ruptura que hay entre la población tras las tensiones vividas entre la Troika y el Gobierno griego. Una división que podría estructurarse por las siguientes razones:

1.Cuestión de ideas políticas: Aquellos que apoyan a Tsipras y los que no.
2.Miedo económico: Los que tienen miedo de perder su dinero tras el corralito y por ello quieren votar un “Sí”, frente a los que, aunque reconocen tener miedo por el qué pasará, optan por el “No”.
3.Presión mediática: Los ciudadanos que se dejan empapar por las fuertes campañas de un lado u otro.
4.Desconocimiento: Aquellos ciudadanos que no saben qué pensar, ni qué contestar a la pregunta. Entre éstos últimos destacan aquellos que critican la formulación de la pregunta y otros que argumentan que éste no es la clase de referéndum que pueda entender un ciudadano de a pie. Entienden que el #OXI supone decir No a Europa, o a la Eurozona y no a la UE.

Hoy vuelve a haber dos manifestaciones en la capital griega. A las 19.30h, los partidarios del “Sí” se reunen en el Estadio Panatenáico y a la misma hora los que apuestan por un “No” se concentran en la plaza de Syntagma.

Esta situación de bipolaridad no se puede entender sin contar con otras variables como el juego bipartidista (Derecha/Izquierda) que reina en Europa. Es lo que explica que desde las Instituciones Europeas (que no prefieren que un partido de izquierdas pierda fuerza) acusen al Gobierno de Tsipras de mentir a su pueblo. Del otro lado, los partidos como Syriza que apuestan por seguir en la UE pero cambiando ciertas reglas con las que se han estado jugando hasta ahora. Muchos Gobiernos temen que si se les hacen ciertas concesiones a Syriza se extienda una alternativa política (a la que muchos llaman “radical” y con ideas antineoliberales) a otros países que ponga contra las cuerdas el sistema político y económico actual. Y con ello, que el euro, como divisa, pueda verse afectado.

De ahí, el mensaje unilateral por parte de todos los representantes de las Instituciones Europeas, de muchos presidentes de Gobierno y también de los inversores.

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Pero no hay que olvidar que el peso económico de Grecia dentro de la zona euro es poco representativo, pues tiene el mismo PIB que ciudades como Madrid o París. Lo que importa es su situación en el mapa. Es éste el motivo que llevó a Europa a incluirla en su grupo, y es ahora la única baza con la que cuenta el Gobierno de Alexis Tsipras. Un Primer Ministro que, este mismo lunes, advirtió en una entrevista televisada que no tenía miedo si Grecia deja de recibir dinero de Europa (a través de todos sus mecanismos) porque “nuestra posición en el mapa es muy fuerte. Nadie nos dejará caer”. No hizo alusiones a ningún país, pero es de sobra conocido que ha mantenido encuentros y acercamientos económicos con Rusia en los últimos meses.

Precisamente Rusia es el tercero en discordia que podría entrar en una partida a la que ya se ha sumado Estados Unidos. Barack Obama ha pedido en varias ocasiones a la Troika que aplique una quita para así acercar posturas con Tsipras y conseguir que no se rompan las negociaciones.

@Maria_Serrano_

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