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  • Colas en los cajeros, compras masivas y transporte público gratis
  • Se extiende la mayoría del “Sí a la austeridad” por el miedo
  • Los griegos denuncian desinformación y no conocer qué Institución dice la verdad
  • Manifestación en favor del “No” convocada para hoy a partir de las 20.00h y del “Sí” para mañana

Griegos a las puertas de un banco el 1er día del corralito


El miedo, la emoción peor controlada por el hombre (y la que más afecta al mercado bursátil y por ende a la estabilidad económica de los países) ha llevado al Gobierno de Alexis Tsipras a imponer un corralito financiero de una semana, con el cierre de los bancos, la Bolsa, con el límite máximo de 60 euros- por cuenta corriente y día- en la retirada de efectivo en los cajeros y con la prohibición de hacer transacciones financieras al extranjero.

Y pese a que no hay límite para el pago con tarjetas dentro del país, los ciudadanos, invadidos por el pánico, han hecho acopio de comida durante el fin de semana (haciendo que muchos supermercados se hayan quedado sin productos). Este lunes se podían ver, aún, las tiendas llenas de gente para adquirir productos básicos como leche, harina, azúcar, pasta, arroz y papel higiénico. Tampoco han faltado las aglomeraciones en las gasolineras para repostar (ante el miedo a una posible subida del carburante) y para comprar butano. Un día en que Tsipras ha decidido no cobrar el transporte público para amortiguar la decisión tomada y evitar que las repercusiones sean mayores en los ciudadanos.

El referéndum

Via @greekanalysis

Via @greekanalysis

Ese “pánico a lo que vendrá” se ve alimentado por el referéndum convocado para el domingo 5 de julio. Ante esa consulta, con las preguntas “Sí” o “No” a las contrapartidas que pide Europa a cambio de más financiación, los griegos parecen no tenerlo del todo claro. Muchos son los que se quejan de la falta de comunicación del Gobierno, la rapidez con la que se está actuando y de que esta votación se entienda no como un derecho ciudadano sino como una salida del euro. Parece ser que debido al miedo de los ciudadanos, Tsipras podría ver cómo finalmente el pueblo griego decide un “Sí” mayoritario, opción que se extiende cada vez más a lo largo de este primer día de corralito.

Almost everyone understands the referendum as “IN or OUT of euro”. Some are so stupid to believe that it also means out of Europe. This is also because suddenly, all the communication skills of SYRIZA have vanished. Weird…They haven’t explained clearly and consistently to the public what capital control is, how this affects the everyday transactions, what a YES or NO means and how it will be handled after Sunday

“Casi todo el mundo entiende el referéndum como dentro o fuera del Euro. Algunos son tan estúpidos de creer que significa también fuera de Europa. Esto ocurre también porque de repente, las habilidades de comunicación de Syriza han desaparecido. Muy raro…Ellos no han explicado de manera clara qué significa el control de capital, cómo afecta esto a las transacciones cotidianas, lo que significa un Sí o un No y cómo se manejará la situación después del domingo”, asegura George Loumis, un ciudadano de Atenas que advierte de que prefiere un Sí mayoritario para evitar que otro Gobierno (como los habidos hasta ahora) suba al poder.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí?

Esta situación viene después de las importantes fugas de capitales que se han sucedido en los últimos días en Grecia.Los inversores han sacado ingentes cantidades de dinero en un momento en que las instituciones helenas y europeas acordaban la manera en la que Atenas puede hacer frente a los pagos de la deuda (que para muchos es impagable- y no por una ausencia de intención de pagarla, sino por la enorme montante al que asciende). Ese tira y afloja, cual partida de póker, se ha extendido en el tiempo desde febrero con el único objetivo de llegar a un acuerdo en el que los acreedores (bancos alemanes y franceses) recuperen el dinero prestado y los griegos (los ciudadanos) no sufran más para poder pagarlo.

Tras la última oferta de rescate de los acreedores y la petición por parte de Atenas de extender el programa de rescate más allá de mañana 30 de junio (día en que Grecia debería pagar 1.600 millones de euros al FMI), el primer ministro griego, Alexis Tsipras, decidió romper las negociaciones y convocar el próximo 5 de julio un referéndum con las preguntas “Sí” o “No” a las últimas propuestas. En ese juego político y tras este ofrecimiento democrático del Ejecutivo de Syriza, el Eurogrupo decidió no extender el programa de rescate (un programa que pide, entre otras cosas, que los griegos hagan más recortes en el sector público, haya aumentos en el IVA de los alimentos y las islas, y que no se suban los impuestos a las grandes compañías). Las razones que Tsipras ha dado para romper la mesa de negociación es que le pusieron un ultimatum “con medidas de austeridad insoportables”.

Esta oferta podría haber ayudado al país heleno a evitar el impago de la deuda pero el Ejecutivo griego (antes de aceptar esa condición) ha preferido preguntar a los ciudadanos hasta dónde están dispuestos a aceptar. Entendemos que si el pueblo griego dice “Sí” a las contrapartidas de este dinero, estarán dispuestos a asumir los recortes, pero ¿qué pasará si dicen “No”? Los ciudadanos no tienen la respuesta a esa pregunta. Denuncian además que no tienen clara una postura porque no saben si conocen realmente la verdad. La información es confusa en cuanto a lo que la Troika ha pedido y lo que su Gobierno ha rechazado.

La convocatoria de la consulta llega después de varias manifestaciones: unas contrarias a más medidas de austeridad y otras a favor de que se acepten las condiciones impuestas por la Troika. Precisamente hoy lunes 29 de junio hay una manifestación en apoyo al gobierno a las 19.00h de la tarde en la famosa plaza de Syntagma. Mañana será turno para que los que están a favor de asumir las medidas de austeridad y rechazar la salida del euro tomen las calles de la capital.

Ante este escenario lo que está claro es que a la mayoría de los griegos les parece justo que Tsipras haya decidido consultarles qué es lo que realmente quieren. Los ciudadanos helenos quieren opinar mientras las economías de todo el mundo miran con atención y recelo al resultado democrático del próximo domingo.

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