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Posit (post-it): Ese papel amarillo de 5 centímetros cuadrados con el que compartes un mensaje directo y conciso: “Llámame cuando vuelvas”, “Buenos días Princesa”, “Ten un buen día”, “Recuerda que te quiero” o “Un buen día lo tiene cualquiera”. Si encuentras este último mensaje en una farola de tu barrio, en un árbol o un semáforo: sonríe, ya formas parte de este movimiento.

9Hace un año tres periodistas y un filósofo crearon “Somos The Posit” con el objetivo de “humanizar un poco nuestro día a día”. Un movimiento que se nutre del situacionismo y la vanguardia, y se autoproclama subversivo porque pretenden “subvertir el orden establecido”. Desde los orígenes lo tenían muy claro: lanzar al mundo mensajes positivos para arrancar una sonrisa. Nace en Madrid, pero quiere extenderse de forma global: para ellos ya se ha inaugurado la I Internacional Vitalista. 

La intención es ir cambiando de mensaje dos o tres veces al año y para el próximo, que todavía no se ha decidido, puedes contribuir a través de Facebook donde tendrá lugar una votación y entre los usuarios del blog.

Cada vez son más las personas que necesitan sonrisas y rodearse de buen humor. Muchas son los motivos que dificultan ese deseo por eso, cualquier gesto o detalle que haga que tu día se convierta en “un buen día”, se agradece. Uno de los objetivos de este blog es precisamente ése: compartir lo que suma, lo que nos hace sentir bien. Y nunca lo había tenido tan fácil para redactar una entrada: he encontrado un proyecto que trata de decir al mundo: Hazlo, hay motivos para sonreír. 

Apostamos por la alegría porque es un bien que no admite división ni disfrute solitario; porque no contamina, ni produce residuos tóxicos; porque sin explotar a nadie su circulación constante y su distribución solidaria enriquece tanto al que la ofrece como al que la recibe; porque de un ánimo alegre nadie quiere ser rescatado; porque se extiende a la velocidad de la luz a golpe de un clic con una imagen, una canción, una palabra afortunada; porque no hay banco central capaz de otorgar un interés más alto, ni deuda soberana más grande que la que contraemos con el desconocido o desconocida que nos ofrece una sonrisa inesperada y sin porqué. Y sobre todo porque su modo de conjugación pasa siempre por la primera persona del plural: un nosotros sin género ni raza, sin edad ni condición social que se extiende como una informe marea de esperanza y deleite vital por las calles de nuestras ciudades.

@SomosThePosit

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